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14.2.11

hermosa foto



9 de Julio y una antes de la naciente de los bulevares

23.1.11

ni bueno ni malo

El sistema político como máquina en funcionamiento es causa necesaria de estos respectivos órdenes de consecuencias, en estricta verticalidad:

Se beneficia a sí mismo como minoría,
Beneficia a los cómplices,
Beneficia a los amigos,
Beneficia a algunos,
Perjudica a la mayoría,
Hace desaparecer las evidencias.

7.12.10

no puede fallar

Un comienzo de solución con los recicladores debería ser bien peronista de moyano y de cristina: repartir mensualmente el 10% de la venta del reciclado entre los recicladores, mediante un sistema de premios y castigos que evalue presentismo, uso de la ropa y disciplina. En 6 meses se logra una mejora verificable del 50% —mínimo— y la iniciativa se convierte en ejemplo nacional.

Para el funcionamiento de la planta en general, se podría probar con un coordinador general —con rango de director—, que sepa de gestión de residuos sólidos urbanos y que tenga la capacidad de articular a los actores en función de construir y mejorar el proyecto municipal.

8.11.10

Artistócratas

[en proceso]

Cómo podré hacer, qué estrategia usar, qué discurso elegir, qué forma y contenido podré conjugar para que emerja.

Si existe finalmente la lucha de clases, una nueva clase se recorta en el horizonte. Todavía estamos a tiempo de hacerla visible, reconocerla, describirla, delimitarla, contornearla, problematizarla, discutirla y tal vez trascenderla. Que no se nos quede acá, al lado nuestro. Que no pretenda decirnos lo que no es.

Una desintegrada mixtura —artistas-aristócratas-burócratas-tecnócratas— levanta las banderas, deshilachadas, de supuesto faro en la gestión de cultura.

Encarnada en una sola persona o en varias, en grupos, asociaciones, siglas, en espacios, en organismos públicos, funcionariatos, la elevada figura del artista se imbrica con la del aristócrata reconociéndose separados de los demás mortales, articulando una burocracia técnocrática tan sólida como un castillo de naipes.

Allá arriba, unos pocos y elegidos, tocados por la varita de quién sabe qué dios mitológico, permítense considerarse elegidos para instalarse cómodamente en una posición tal que la distancia del vulgo sólo desparece cuando se dignan a acercarnos, a todos los demás, ese opaco destello de cultura que sólo ellos, por supuesto, poseen.

Es de destacar, por obvio, el inmenso grado de confusión que los envuelve, como una niebla espesa difícil de despejar de la vista. Por mucho que se frieguen los ojos, que parpadeen, que limpien sus cristales orgánicos, que traten de enfocar desenfocando, la confusión persiste.

Por obvias, también, persisten sus causas. Ideologías, marcos teóricos, andamiajes, referentes, conducciones, intelectualidades. Fuegos fatuos que elevan sus fatuas llamas al inalcanzable cielo de la política del conflicto, en nombre de otros dioses, cercanos, finalmente ilusorios de tan reales, que se les presentan en las narices y los abrazan, ilusoriamente.

Interesa en nuestro caso, ya puestos a describir, al artistócrata, el estilo, por ser muchos y variados, los estilos reconocibles en el ejercicio cotidiano de la impostura. Indignas de elogio las camaleónicas formas que asumen las visibilidades del espécimen, individual y-barra-o grupal suelen conseguirse, en oferta, en el tan enemigable mercado. Simultáneas, yuxtapuestas, complementarias, antagónicas, funcionales, imbricadas, aisladas, potenciadas, envanecidas, pirotécnicas, efímeras.

Somos artistas. Gran cosa llamarse artista. Para los que se llaman artistas. ¿Dónde reside el diferencial, por fuera de cada individuo en su práctica? ¿Hay algo consistente que desde afuera de la singularidad de la existencia nos sobredetermine, nos invista, nos estigmatice? ¿Implica consistencia alguna el hecho de llamarse artista?

Somos independientes. Claro. ¿Qué vendría a significar independiente en el marco de la confusión artistocrática que nos circunda? No he tenido aún la oportunidad de conocer su definición por intermedio de sus cultores, ni sus características salientes y filosos argumentos, en fin, su densidad. No me han sido develadas las huellas que lo independiente haya dejado como estela constitutiva en las prácticas que se envanecen con sus gonfalones y banderas. Ni siquiera me han llegado noticias de la existencia de ciertos indicadores a través de los que la independencia obtenga, o pueda obtener, la verosímil legitimidad de los resultados auspiciosos. Antes bien su ingenua veladura, o el falaz ocultamiento, o tal vez su más real inexistencia desdibujen con justicia la falsedad de la impostura.

Somos del teatro.

Somos auténticos.

Somos horizontales. Una cosa es ser horizontal. Otra es estar quedando horizontal, prácticamente en la lona. Por no haber sido capaces de construir juntos un modelo de gestión horizontal. Uno propio, participativo, eficiente, disfrutable, que contemple ese horizonte deseable y se encamine hacia él desmalezando, trabajando la tierra, sembrando, regando, acompañando el crecimiento al ritmo de las estaciones. Las de la naturaleza y las de las prácticas humanas, que son indisolublemente las mismas y nosotros aún sin llegar a comprenderlo.

Somos nacionales y populares. Justamente dos cuestiones difíciles de problematizar en este con-texto que nos toca.

Somos estandarte.

Somos eficientes.

Somos innovadores.

Somos gestionadores.

Somos amigotes.

Somos gobierno.

Cualquiera.

Somos nosotros. Todavía estamos a tiempo.

2.10.10

ú

Resulta que ahora los mecanismos del poder del estado —para los adláteres— no serían los mismos que los del capitalismo, informa un aspirante a corresponsal nómade desde minigobernaciones.



29.6.10

La fórmula del triunfo

Encontré este fixture del mundial por ahí. 7 x 5 cm cerrado, desplegado no sé. Impresión a todo color, papel ilustración brillante.



Bueno, no lo pude evitar.

4.5.10

El guardián de la eficiencia de los propios modos

Las relaciones humanas son negociaciones.

Quiero llamarlas negocios. No me quiero limitar ideológicamente, viste.

Yo ando haciendo que los negocios emerjan y se estabilicen y duren; mientras los negocios duren, dura mi existencia y viceversa.

O sea, todos mis negocios son eficientes porque esa eficiencia es mi existir.

La eficiencia se compone de la sumatoria de los tipos de eficiencia derivados de los sub-sistemas involucrados en el funcionamiento de cada sistema-organismo, su propio modo. Hay eficiencias emocionales, operacionales, técnicas, económicas, procesuales, entre otras.

Mi negocio es garantizar la eficiencia de los propios modos, acompañar a descubrir los sub-sistemas y los sistemas, describirlos, trazar las interacciones e intersecciones, mensurar los intercambios, dimensionar los flujos, dinamizar las colaboraciones, optimizarlos, hacerlos eficientes.

Como no me quiero limitar ideológicamente, tengo que autoconvocarme y declararme oportunista, oportunista de las relaciones, un aprovechador: me aprovecho de lo que hay en cada rincón, en cada mente, en cada billetera y lo pongo en juego, eso tengo para poner, ése es mi juego.

Me aprovecho de todos los recursos, de las herramientas, las ideas, las capacidades, los saberes; del deseo me aprovecho.

Aprovecho que mi deseo es aprovechador —como todos los deseos— y me relaciono, hago negocios con todos los que me entienden, se los pido, pido que me entiendan y si no, pido que me crean y me dejen hacer.

Para no cargosear, los libero de la obligación de sostener a un boludo que quiere cambiar el mundo, con plata ajena.

05/05/2010

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El concepto «Propio modo» lo incorporé trabajando con Silvia Mazza en su proyecto «El entrenamiento creativo y del pensamiento analógico», quien a su vez lo trabaja desde el Sistema CNF.

19.4.10

Plataforma para gestionar la sustentabilidad de proyectos culturales escénicos

Formato legal / Sala y Escena: Programación / Escuela / Club

La plataforma de gestión sustentable se apoya en una tetralogía:

1. El formato legal, administrativo y contable
2. La sala y la escena: Programación
3. La escuela
4. El club

1. EL FORMATO LEGAL, ADMINISTRATIVO Y CONTABLE
Cada proyecto o emprendimiento escénico cultural que ya existe trae consigo un formato constitutivo, según el camino que venga recorriendo desde su emergencia. Un análisis diagnóstico permite evaluar la pertinencia y la eficiencia del formato existente, y definir una consolidación o un viraje hacia mejores posibilidades de crecimiento. Para los proyectos nacientes es estratégico enfocar desde el origen la definición de este aspecto, en función del desarrollo esperado en el tiempo.
~ Persona física, Persona jurídica.
~ Empresa/ S.A., S.R.L., Soc. de Hecho, Unipersonal.
~ Empresa social/ Cooperativa, Mutual.
~ ONG/ Fundación, Asociación civil, Club.

2. LA SALA Y LA ESCENA: PROGRAMACIÓN
La sala es el vacío en el que la escena, la acción creativa —individual y grupal, siempre colectiva como manifestación del arte y la cultura de la época— completa y despoja cíclicamente el instante-expresión, en intercambio activo y dinámico entre artistas y públicos. Movimiento que abre la posibilidad de una transformación en la naturaleza del momento compartido; un pasaje, un deslizamiento, una metamorfosis: del espectáculo a la vivencia (interacción, experiencia), del espectador al interactor (experimentador). La programación está indisolublemente atada, por un lado, a las particularidades de la sala que se tiene y a la escena que se configura, delimitación confusa que surge de insistencias, fallidos, repeticiones, apuestas, tensiones. Por otro lado, la programación no puede quedar desfasada, dislocada, separada de la fría realidad económica y financiera del proyecto. La apuesta más fuerte para la gestión es minimizar el desfasaje, inevitable, entre lo posible y lo deseable, articulando criterios taquilleros y riesgos de semillero en la configuración de una apuesta estética genuina, porque surja de la práctica y la reflexión, del disfrute y del análisis, del dejar ser y la evaluación.

3. LA ESCUELA
Nos toca en esta época, como en tantas otras les ha tocado a tantos otros, experimentar y desarrollar la relación maestro-aprendiz, para que la apuesta por la trascendencia de los proyectos culturales deje de pendular sin red, que deje de ser un salto a lo inevitable. La red es no sólo el amortiguamiento de la caída sino también la certeza de la contención, la certeza de que no estamos solos flotando en el mar de las tormentas institucionales. La escuela, el aprendizaje, la encarnadura de la transimisión es sin lugar a dudas la manifestación de la eternidad en acto. Toda enseñanza manifiesta su profundidad eterna en el instante de la interacción y en la con-secuencia rizomática del proceso. Ahí tenemos que estar, enseñando y aprendiendo lo que nos constituye.

4. EL CLUB
El club de cultura (de amigos, si de cultura no fuera viable) es una herramienta posible para generar comunidad, pertenencia, promoción y empoderamiento de los agentes involucrados, a nivel organización, hacia adentro y hacia afuera. Un formato institucional que facilita la captura del interés personal por afinidad estilística y/o vibración emocional, y la posterior gestión de la relación individual y colectiva en el tiempo, no sólo con los públicos sino también con los artistas e instituciones, con el objetivo de desarrollar las potencialidades de la sustentabilidad del cluster (conjunto) y la interacción enriquecedora con los demás nodos y clusters.

Un desafío posible es trabajar en la consolidación del marco legal Clubes de Cultura, si fuera esto viable, yo creo que sí, y convencernos nosotros de que es el camino y convencer a otros espacios de que nos acompañen y luego armar la Federación de Clubes. Algo de esto había en la idea del Triángulo y de Vœrtices. Si cada proyecto tiene su club de amigos, se podrían compartir socios (artistas, públicos e instituciones) y beneficios.

Hacia una vitalidad sustentable desde el propio modo y la eficiencia

Una propuesta de taller colaborativo de gestión de proyectos culturales.

Posibles destinatarios:
Espacios independientes de cultura; grupos-compañías de teatro, danza, circo; músicos; diseñadores; artesanos; artistas; entre otros.

Se propone encauzar un análisis diagnóstico por conjuntos y de cada proyecto a nivel:
> Organizacional
> Comunicacional

A través de la puesta en común de:
> Los formatos institucionales, de gestión y artísticos, su estado actual y el devenir del proceso de construcción. Equipo de trabajo, áreas, liderazgos, responsabilidades, roles, identidad, pertenencias.
> Las realidades económicas, financieras, laborales, artísticas, legales y contables. Se pretende evaluar el estado anualizado de los números: capital, desglose de costos, facturación, cantidad de público y artistas, recursos propios y externos, subsidios, sus % de participación, plan de inversiones, rentabilidad.
> Las herramientas de gestión, administración y comunicación actualmente en uso. Registro y evaluación de datos, planillas manuales y excel, agenda, manejo de personal, sistema informático, base de datos, newsletter, discurso, sitio web, blog, carpeta institucional y de negocios, marca, sistema gráfico, estrategia y planificación comunicacional.

Vamos a intentar aproximarnos a:
> Creación de nuevas herramientas de gestión.
> Definición de los públicos generales y específicos.
> Hacer visibles los funcionamientos existentes con espíritu de red distribuida.
> Explorar las posibilidades reales de trabajo colaborativo, compartiendo todo tipo de recursos.

Nos proponemos:
> Arribar al nombramiento y la definición de las políticas puestas en juego.
> Elaborar una plataforma estratégica para el desarrollo de las acciones en el corto, mediano y largo plazo.
> Describir a manera de listado relacional categorizado todas las acciones involucradas en la implementación de la estrategia.



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La idea de vitalidad está inspirada en el trabajo «Del desarrollo prepotente a la vitalidad conciente», de Carlos V. Schmidt Colque.

El concepto «Propio modo» lo incorporé trabajando con Silvia Mazza en su proyecto «El entrenamiento creativo y del pensamiento analógico», quien a su vez lo trabaja desde el Sistema CNF.

3.4.10

¿Se tratará de la paulatina tinellización de la mente pequeño burguesa?

O sea la mía, sentiende. No sé, me lo pregunto.

En este momento mi mente está pensando exactamente esto: un kilo de duzarnos te lo cobran entre 7 y 9 pesos, masomeno. Vos comprás 3 (unidades, no kilos), otras tantas unidades de una escueta variedad de otras frutas, porque sos solo y no tenés más de 17 pesos en la billetera y no hay otro lugar de dónde sacar plata. Llegás a tu casa de soltero, alejada de la ciudad, te reciben los perros, tus chiquilines beavis and butthead con sus ladridos sin rostro en la oscuridad del cosmos. Vas prendiendo de a poco las luces; de afuera hacia adentro es como una fuerza centrípeta que te va chupando. No ves las horas de empezar a cocinar, estás copado con toda esta nueva etapa de tu vida. Tan mal no me va, decís. Habrá muchos en serio que la están pasando muy mal, me parece. De sólo pensar nomás, en la encarnadura vital del todos los días de quienes la pobreza se apropió mansamente en apariencia, sin violencias desmedidas ni rutilantes. Empezás a pelar las frutas de a una, superponiendo capa tras capa en el bol naranja. Llegás al durazno y ni dá. Los tres que te metieron en la bolsa están feos. Qué tipo de fealdad dirán todos, estupefactos ante tal banalidad del juicio. Andar pensando y declamando a viva voz la fealdad de unos machucones oscuros y extendidos por toda la superficie de los duraznos, justo un tono más atrás de la sugerente piel que el ojo profano jamás advierte. Entonces, vuelven a escandalizarse en su blogsfera porque todavía hay quienes piensan distinto. Piensan. La tendencia a ejercer y ser en la diversidad del pensamiento propio, del propio modo, se ve claramente arrinconada por quienes declaman ser, justamente ellos, sus defensores. La gigantesca operación de reacomodamiento y camuflaje que el sistema político supo orquestar acaballados, todos para uno y uno para todos, a los coletazos de la crisis del 19 y 20 de diciembre de 2001, sigue en marcha. Operación que ha demostrado ser eficientísima al punto de haber reconstruído desde los escombros y blindado la nueva torre fortificada de la representatividad, dejando incólume la idea de superioridad de la política según la entienden ellos, al punto de victimizarse y culpabilizar corporativamente al electorado, al pueblo, a la gente que vota. A menos que, diversidad mediante, haya más de un pueblo y sólo uno de ellos reclame para sí el mote de ungido.

15.3.10

Hablar de nosotros

En estos días ando pensando lo siguiente: para no tirar la pelota afuera y decir que nos la han quitado, digo la hemos perdido. Hemos perdido la capacidad de hablar con nosotros mismos y con los otros de eso que nos pasa a cada uno en lo chiquito de la vida cotidiana. Parece que nos hemos autoconvocado a hablar sólo de los temas importantes, de la agenda pública, de las grandes causas.

En fin, el discurso no solamente se replica con sutil eficiencia en los titulares de los grandes medios —a esta altura convertidos por el discurso en esos monigotes de los parques a los que arrojarles pelotas de trapo a cambio migajas o nada—, también el último reducto de la independencia ideológica, los blogs, están haciendo aguas achicando la zozobra con un tarro de duraznos pinchado.

¿Las causas? Cada maestro con su librito y un montón de alumnos aplicados en cada bando no dudarían un segundo en desenfundar, sólo que no pueden porque la valentía del pensar por uno mismo escasea inversamente proporcional a la cobardía de señalar al otro.

Quiero decir, ¿porqué es tan poco común escuchar en la cercanía de las relaciones interpersonales acerca de cómo es la vida de todos los días? ¿O me pasa sólo a mí? Sin enfocar en lo emocional, en los afectos. Eso quedará para otro momento.

En este caso quiero saber cuánto gana por mes mi amigo filokirchnerista por serlo, por dar un ejemplo, si es que semejante compromiso le reporta algo para parar la olla; quiero saber cuáles son las problemáticas específicas del desempeño profesional-institucional de mi otro amigo que recorre tres o cuatro escuelas medias de capital y el conurbano por semana; también saber cuántos sapos tiene que comerse otro de mis mejores amigos repartido entre varios rebusques, sueldo municipal oficial de 800 pesos incluido con quince años de antigüedad; me gustaría saber estas pocas cosas entre tantas otras cuestiones que se han invisibilizado detrás de la visible máscara de la participación y la militancia y la defensa corporativa del sistema que no tiene mucho más de 200 años, que antes no existía y que en algún momento tiene que dejar de existir para dejar a paso a otra forma porque así son las formas cuando expresan contenido.

También me gustaría que entre todos los que nos conocemos y los que nos falta conocer hagamos el esfuerzo de pensar juntos si es posible cambiar hoy el estado de cosas, en lugar de esperar a que el cambio lo traiga la historia, una vez más de la mano del discurso.

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Escrito a partir de una charla con amigos y asado el sábado en el corazón peronista del conurbano y de la lectura de este post el discurso

14.3.10

Perfil de un equipo proyectual

La tan mentada transdisciplina existe. Nosotros trabajamos en la convergencia dinámica de nuestras formaciones académicas y profesionales y lo que nos pasa en la intersubjetividad. Trabajamos desde el «entre» que toma cuerpo en el momento exacto del intercambio.

Planificamos desde alguna metodología posible, la que se nos presenta en el primer acercamiento, traída de la mano por la potencia creativa del encuentro. Reflexionamos también, explorando las herramientas conceptuales que nos legaron y las que supimos conseguir con la experiencia sensible y la sesuda manipulación teórico-práctica.

La investigación-acción emerge así como un marco de límites difusos que se mueven, los movemos, según los resultados nos hablen de certezas inciertas y el proceso empuje la flecha encauzando una dirección que necesita actualizarse en acto.



18.8.09

Qué alegría



Para los que no la conocen, les presento a la Cooperativa de Provisión de Servicios Reciclando Sueños Limitada. Acá sí que saben qué hacer con la basura y cómo. No duden en consultarles cualquier cosa y confiarles cualquier proyecto «de base social» genuino.

Algunas fotos que dan cuenta de dos hitos memorables (entre tantos más): junio 2009, noviembre 2006.

30.3.09

Los recolectores informales, ¿existían antes de la universidad y de los gobiernos?




El viernes 27 de marzo asistimos a la primera charla de un ciclo organizado por la Asamblea Ciudadana Ambiental de Concepción del Uruguay, en el salón de actos del Colegio del Uruguay. Esta vez fue compartida por la divulgación de dos destacables experiencias vinculadas a la problemática de los residuos sólidos urbanos (RSU).

Me interesa especialmente un aspecto en el que ambos expositores —una investigadora universitaria y un funcionario municipal— coincidieron: mencionar a los cartoneros y cirujas como «recolectores informales». Trataré de hacer foco en la experiencia que se desarrolla en el barrio María Auxiliadora de la ciudad de Concepción del Uruguay. El proyecto en cuestión está financiado por la Vice-Gobernación de la Provincia de Entre Ríos y llevado a cabo por un equipo de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).

Algunas veces, utilizar definiciones del diccionario de la RAE para encuadrar mis argumentos me resulta esclarecedor.

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informal.
1. adj. Que no guarda las formas y reglas prevenidas.
2. adj. No convencional.
3. adj. Dicho de una persona: Que en su porte y conducta no observa la conveniente gravedad y puntualidad. U. t. c. s.
4. com. Perú. Vendedor ambulante.

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formal.
(Del lat. formālis).
1. adj. Perteneciente o relativo a la forma, por contraposición a esencial.
2. adj. Que tiene formalidad.
3. adj. Dicho de una persona: Seria, amiga de la verdad y enemiga de chanzas.
4. adj. Expreso, preciso, determinado.

La supuesta informalidad de los recolectores no es una esencia. A esta altura ya no es posible sostener la esencialidad de las cosas. En este caso la inclusión del término «informalidad» es ideológica. La informalidad es construida por los responsables del proyecto a partir del supuesto que implica «si son cartoneros no es necesario que les paguemos por su trabajo». Justificando de este modo una insostenible posición de superioridad, los bondadosos supuestos expertos deciden en sus escritorios que el trabajo se paga con el material acumulado en la recolección diferenciada, para que los cirujas lo comercialicen por su propia cuenta.

¿Conocen los expertos el precio en el mercado del reciclaje para el pet, el bazar, el soplado, la planilla, la segunda, los metales, al momento de bajar el cartonero el material desde su carro desvencijado a la balanza tuneada del depositero? ¿Se preocuparon por evaluar cuánto dinero significaría para el cartonero trabajar en este proyecto? ¿Se imaginan los expertos cuánto dinero significa para un trabajador de la calle un día entero de andar con el carro tracción a sangre mayormente humana juntando la basura de otros?

Si la planilla excel del presupuesto del proyecto, que seguramente pasó por las oficinas de varios funcionarios para su aprobación en las etapas de análisis y viabilidad, hubiera incluido una línea, aunque fuese la última, que dijera «Honorarios para los recolectores», no habría sido necesario estigmatizarlos mencionándolos como «recolectores informales», convirtiéndolos efectivamente en eso.

La recolección de residuos es un servicio público que los ciudadanos honramos mediante el pago de una tasa. Los «basureros» (llamados recolectores formales en términos del proyecto en cuestión) son para el municipio trabajadores de planta, contratados o cooperativizados, lo mismo da. El municipio, todos los municipios, destinan una parte del presupuesto anual a la realización de este servicio.

Con mayor responsabilidad aún al tratarse de una experiencia piloto, no veo entonces impedimento para reconocer a los cartoneros como recolectores formales, pagarles por su trabajo que bien lo hacen diariamente desde hace años, además de ser ellos el primer sector (el único durante décadas) en realizar la recoleccción diferenciada de residuos, mucho antes de que los funcionarios, los universitarios y las leyes se desayunaran con los planes de gestión integral de los residuos sólidos urbanos.

¿Qué hubiera pasado si por ejemplo los investigadores que participaron del proyecto hubieran cobrado su trabajo con el informe de los resultados estadísticos para que lo comercializaran por su propia cuenta y así se dieran por bien pagos?

¿Hubieran sido mencionados en el proyecto como «investigadores informales»? ¿Hubieran sido omitidos en los créditos como lo fueron los cartoneros y cirujas?

Ninguna mención hubo en la presentación del proyecto a las personas que con su trabajo especializado durante años de crisis metiendo la mano en la basura hicieron posible esta experiencia piloto —de igual a igual con los demás actores involucrados—: vecinos, dirigentes barriales, funcionarios, profesionales, investigadores, profesores, alumnos, entre otros.

Ningún nombre hubo y fueron muchas personas que prestaron su condición, sus prácticas cotidianas, sus capacidades, conocimientos y saberes, para que un grupo de universitarios y dirigentes pueda vanagloriarse de su mirada miope acerca de una problemática que ya no admite prejuicio, ignorancia y mucho menos cinismo.

26.4.08

La vía pública como escenario de campaña


¿Casualidad? ¿Planificación? ¿Bien público? ¿Genuino interés por informar al ciudadano las acciones de gobierno? ¿Lucha discursiva en la arena pública?