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4.5.10

El guardián de la eficiencia de los propios modos

Las relaciones humanas son negociaciones.

Quiero llamarlas negocios. No me quiero limitar ideológicamente, viste.

Yo ando haciendo que los negocios emerjan y se estabilicen y duren; mientras los negocios duren, dura mi existencia y viceversa.

O sea, todos mis negocios son eficientes porque esa eficiencia es mi existir.

La eficiencia se compone de la sumatoria de los tipos de eficiencia derivados de los sub-sistemas involucrados en el funcionamiento de cada sistema-organismo, su propio modo. Hay eficiencias emocionales, operacionales, técnicas, económicas, procesuales, entre otras.

Mi negocio es garantizar la eficiencia de los propios modos, acompañar a descubrir los sub-sistemas y los sistemas, describirlos, trazar las interacciones e intersecciones, mensurar los intercambios, dimensionar los flujos, dinamizar las colaboraciones, optimizarlos, hacerlos eficientes.

Como no me quiero limitar ideológicamente, tengo que autoconvocarme y declararme oportunista, oportunista de las relaciones, un aprovechador: me aprovecho de lo que hay en cada rincón, en cada mente, en cada billetera y lo pongo en juego, eso tengo para poner, ése es mi juego.

Me aprovecho de todos los recursos, de las herramientas, las ideas, las capacidades, los saberes; del deseo me aprovecho.

Aprovecho que mi deseo es aprovechador —como todos los deseos— y me relaciono, hago negocios con todos los que me entienden, se los pido, pido que me entiendan y si no, pido que me crean y me dejen hacer.

Para no cargosear, los libero de la obligación de sostener a un boludo que quiere cambiar el mundo, con plata ajena.

05/05/2010

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El concepto «Propio modo» lo incorporé trabajando con Silvia Mazza en su proyecto «El entrenamiento creativo y del pensamiento analógico», quien a su vez lo trabaja desde el Sistema CNF.

19.4.10

Plataforma para gestionar la sustentabilidad de proyectos culturales escénicos

Formato legal / Sala y Escena: Programación / Escuela / Club

La plataforma de gestión sustentable se apoya en una tetralogía:

1. El formato legal, administrativo y contable
2. La sala y la escena: Programación
3. La escuela
4. El club

1. EL FORMATO LEGAL, ADMINISTRATIVO Y CONTABLE
Cada proyecto o emprendimiento escénico cultural que ya existe trae consigo un formato constitutivo, según el camino que venga recorriendo desde su emergencia. Un análisis diagnóstico permite evaluar la pertinencia y la eficiencia del formato existente, y definir una consolidación o un viraje hacia mejores posibilidades de crecimiento. Para los proyectos nacientes es estratégico enfocar desde el origen la definición de este aspecto, en función del desarrollo esperado en el tiempo.
~ Persona física, Persona jurídica.
~ Empresa/ S.A., S.R.L., Soc. de Hecho, Unipersonal.
~ Empresa social/ Cooperativa, Mutual.
~ ONG/ Fundación, Asociación civil, Club.

2. LA SALA Y LA ESCENA: PROGRAMACIÓN
La sala es el vacío en el que la escena, la acción creativa —individual y grupal, siempre colectiva como manifestación del arte y la cultura de la época— completa y despoja cíclicamente el instante-expresión, en intercambio activo y dinámico entre artistas y públicos. Movimiento que abre la posibilidad de una transformación en la naturaleza del momento compartido; un pasaje, un deslizamiento, una metamorfosis: del espectáculo a la vivencia (interacción, experiencia), del espectador al interactor (experimentador). La programación está indisolublemente atada, por un lado, a las particularidades de la sala que se tiene y a la escena que se configura, delimitación confusa que surge de insistencias, fallidos, repeticiones, apuestas, tensiones. Por otro lado, la programación no puede quedar desfasada, dislocada, separada de la fría realidad económica y financiera del proyecto. La apuesta más fuerte para la gestión es minimizar el desfasaje, inevitable, entre lo posible y lo deseable, articulando criterios taquilleros y riesgos de semillero en la configuración de una apuesta estética genuina, porque surja de la práctica y la reflexión, del disfrute y del análisis, del dejar ser y la evaluación.

3. LA ESCUELA
Nos toca en esta época, como en tantas otras les ha tocado a tantos otros, experimentar y desarrollar la relación maestro-aprendiz, para que la apuesta por la trascendencia de los proyectos culturales deje de pendular sin red, que deje de ser un salto a lo inevitable. La red es no sólo el amortiguamiento de la caída sino también la certeza de la contención, la certeza de que no estamos solos flotando en el mar de las tormentas institucionales. La escuela, el aprendizaje, la encarnadura de la transimisión es sin lugar a dudas la manifestación de la eternidad en acto. Toda enseñanza manifiesta su profundidad eterna en el instante de la interacción y en la con-secuencia rizomática del proceso. Ahí tenemos que estar, enseñando y aprendiendo lo que nos constituye.

4. EL CLUB
El club de cultura (de amigos, si de cultura no fuera viable) es una herramienta posible para generar comunidad, pertenencia, promoción y empoderamiento de los agentes involucrados, a nivel organización, hacia adentro y hacia afuera. Un formato institucional que facilita la captura del interés personal por afinidad estilística y/o vibración emocional, y la posterior gestión de la relación individual y colectiva en el tiempo, no sólo con los públicos sino también con los artistas e instituciones, con el objetivo de desarrollar las potencialidades de la sustentabilidad del cluster (conjunto) y la interacción enriquecedora con los demás nodos y clusters.

Un desafío posible es trabajar en la consolidación del marco legal Clubes de Cultura, si fuera esto viable, yo creo que sí, y convencernos nosotros de que es el camino y convencer a otros espacios de que nos acompañen y luego armar la Federación de Clubes. Algo de esto había en la idea del Triángulo y de Vœrtices. Si cada proyecto tiene su club de amigos, se podrían compartir socios (artistas, públicos e instituciones) y beneficios.

15.3.10

Hablar de nosotros

En estos días ando pensando lo siguiente: para no tirar la pelota afuera y decir que nos la han quitado, digo la hemos perdido. Hemos perdido la capacidad de hablar con nosotros mismos y con los otros de eso que nos pasa a cada uno en lo chiquito de la vida cotidiana. Parece que nos hemos autoconvocado a hablar sólo de los temas importantes, de la agenda pública, de las grandes causas.

En fin, el discurso no solamente se replica con sutil eficiencia en los titulares de los grandes medios —a esta altura convertidos por el discurso en esos monigotes de los parques a los que arrojarles pelotas de trapo a cambio migajas o nada—, también el último reducto de la independencia ideológica, los blogs, están haciendo aguas achicando la zozobra con un tarro de duraznos pinchado.

¿Las causas? Cada maestro con su librito y un montón de alumnos aplicados en cada bando no dudarían un segundo en desenfundar, sólo que no pueden porque la valentía del pensar por uno mismo escasea inversamente proporcional a la cobardía de señalar al otro.

Quiero decir, ¿porqué es tan poco común escuchar en la cercanía de las relaciones interpersonales acerca de cómo es la vida de todos los días? ¿O me pasa sólo a mí? Sin enfocar en lo emocional, en los afectos. Eso quedará para otro momento.

En este caso quiero saber cuánto gana por mes mi amigo filokirchnerista por serlo, por dar un ejemplo, si es que semejante compromiso le reporta algo para parar la olla; quiero saber cuáles son las problemáticas específicas del desempeño profesional-institucional de mi otro amigo que recorre tres o cuatro escuelas medias de capital y el conurbano por semana; también saber cuántos sapos tiene que comerse otro de mis mejores amigos repartido entre varios rebusques, sueldo municipal oficial de 800 pesos incluido con quince años de antigüedad; me gustaría saber estas pocas cosas entre tantas otras cuestiones que se han invisibilizado detrás de la visible máscara de la participación y la militancia y la defensa corporativa del sistema que no tiene mucho más de 200 años, que antes no existía y que en algún momento tiene que dejar de existir para dejar a paso a otra forma porque así son las formas cuando expresan contenido.

También me gustaría que entre todos los que nos conocemos y los que nos falta conocer hagamos el esfuerzo de pensar juntos si es posible cambiar hoy el estado de cosas, en lugar de esperar a que el cambio lo traiga la historia, una vez más de la mano del discurso.

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Escrito a partir de una charla con amigos y asado el sábado en el corazón peronista del conurbano y de la lectura de este post el discurso

14.3.10

Perfil de un equipo proyectual

La tan mentada transdisciplina existe. Nosotros trabajamos en la convergencia dinámica de nuestras formaciones académicas y profesionales y lo que nos pasa en la intersubjetividad. Trabajamos desde el «entre» que toma cuerpo en el momento exacto del intercambio.

Planificamos desde alguna metodología posible, la que se nos presenta en el primer acercamiento, traída de la mano por la potencia creativa del encuentro. Reflexionamos también, explorando las herramientas conceptuales que nos legaron y las que supimos conseguir con la experiencia sensible y la sesuda manipulación teórico-práctica.

La investigación-acción emerge así como un marco de límites difusos que se mueven, los movemos, según los resultados nos hablen de certezas inciertas y el proceso empuje la flecha encauzando una dirección que necesita actualizarse en acto.