Las relaciones humanas son negociaciones.
Quiero llamarlas negocios. No me quiero limitar ideológicamente, viste.
Yo ando haciendo que los negocios emerjan y se estabilicen y duren; mientras los negocios duren, dura mi existencia y viceversa.
O sea, todos mis negocios son eficientes porque esa eficiencia es mi existir.
La eficiencia se compone de la sumatoria de los tipos de eficiencia derivados de los sub-sistemas involucrados en el funcionamiento de cada sistema-organismo, su propio modo. Hay eficiencias emocionales, operacionales, técnicas, económicas, procesuales, entre otras.
Mi negocio es garantizar la eficiencia de los propios modos, acompañar a descubrir los sub-sistemas y los sistemas, describirlos, trazar las interacciones e intersecciones, mensurar los intercambios, dimensionar los flujos, dinamizar las colaboraciones, optimizarlos, hacerlos eficientes.
Como no me quiero limitar ideológicamente, tengo que autoconvocarme y declararme oportunista, oportunista de las relaciones, un aprovechador: me aprovecho de lo que hay en cada rincón, en cada mente, en cada billetera y lo pongo en juego, eso tengo para poner, ése es mi juego.
Me aprovecho de todos los recursos, de las herramientas, las ideas, las capacidades, los saberes; del deseo me aprovecho.
Aprovecho que mi deseo es aprovechador —como todos los deseos— y me relaciono, hago negocios con todos los que me entienden, se los pido, pido que me entiendan y si no, pido que me crean y me dejen hacer.
Para no cargosear, los libero de la obligación de sostener a un boludo que quiere cambiar el mundo, con plata ajena.
05/05/2010
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El concepto «Propio modo» lo incorporé trabajando con Silvia Mazza en su proyecto «El entrenamiento creativo y del pensamiento analógico», quien a su vez lo trabaja desde el Sistema CNF.
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4.5.10
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